martes, 27 de marzo de 2012

DESARROLLO HUMANO I - INFLUENCIAS AMBIENTALES, GENETICAS Y HEREDITARIAS EN EL DESARROLLO DEL NIÑO DESDE EL EMBARAZO


INFLUENCIAS AMBIENTALES, GENÉTICAS Y HEREDITARIAS EN EL DESARROLLO DEL NIÑO DESDE EL EMBARAZO

          El destino de un ser está dictado por los patrones de herencia desde el momento de la concepción entre el padre y la madre del ser,  durante y luego del nacimiento, el ambiente es un factor importante para determinar el desenvolvimiento de la conducta del ser, como es la crianza en la gestación y en la etapa infantil.  La genética afirma que lo que determina todo esto es la unión del ovulo y el espermatozoide cuando este se concibe.
          Al enfatizar en la herencia, se puede inferir en que los genes determinan las características heredadas, pues el ADN (ácido desoxirribonucleico) es no más que el portador de todas las instrucciones de la célula, como una marca original e individual en cada persona o ser vivo. Gregory Medel, sentó las bases para que se pueda comprender la herencia genética en los seres vivos; propuso las Leyes de la Herencia y así utilizó el término de herencia dominante para explicar los rasgos heredados por el ser u organismo y finaliza con que de la unión de dos seres paternales solo uno de los rasgos de ambos predomina sobre el otro, al que predomina se conoce como dominante y el que permanece oculto, o no se hace tan notable se denomina recesivo.
          No solo los rasgos físicos, visibles y tangibles son heredados de los padres, también el nivel intelectual, enfermedades llamadas congénitas, alergias, actitudes y hasta “el modo de caminar” vienen trascendiendo en cada generación por patrones hereditarios. Existen muchos otros factores que determinan la herencia de un ser como lo son las anormalidades genéticas y cromosomaticas, pues los genes a veces transmiten algunos defectos, también los cromosomas: estos a veces notables físicamente como lo es el pie plano, el labio leporino, el paladar hendido, el enanismo y otros. Todos estos defectos pueden ser transmitidos tanto por la herencia dominante como por la recesiva. Una modificación en el ADN puede alterar seriamente las propiedades de la proteína resultante; las mutaciones pueden presentarse de manera espontanea o ser inducida por amenazas del ambiente.
          Muchas enfermedades surgen cuando una predisposición heredada actúa como un factor del ambiente, bien sea antes o después del nacimiento. Por ejemplo el síndrome de down o trisomia del 21, antes llamado mongolismo, consiste en una malformación congénita causada por una alteración del cromosoma 21 que se acompaña de retraso mental moderado o grave. Quienes padecen esta enfermedad presentan estatura baja, cabeza redondeada, frente alta y aplanada, lengua y labios secos y fisurados. Presentan epicanto. Presentan epicanto (pliegue de la piel en la parte interna de los ojos), entre otras características. Su coeficiente intelectual varía desde 20 hasta 60, sin embargo con educación especial y a temprana edad  los pacientes consiguen mejorar estos valores.
          Sin embargo, la influencia que tiene el ambiente en el desarrollo del niño, los efectos de la herencia y el ambiente son difíciles de separar. Los mecanismos mediante los cuales opera el ambiente no pueden describirse con tanta precisión como los de la herencia, pues es el ambiente que determina la otra parte de la personalidad y rasgos característicos del ser, no tan físicamente como la herencia genética pero si en actitudes, costumbres y rasgos en el ambiente donde se desenvuelve el ser. El ambiente prenatal y postnatal desempenha un importante papel en lo que es y será un hombre. Es de saber que algunas características físicas como el color de ojos y el tipo del a sangre son heredadas, pero otros rasgos relacionados a la salud, la inteligencia y la personalidad están sujetos no solo a la herencia genética sino también al ambiente. Algunos estudiosos afirman que es posible aumentar la inteligencia de um bebe a través de factores ambientales, que lo motiven para tal fin y a su vez se puede modificar el ambiente para que sea lo mas apropiado y favorable posible y lograr tal fin.
          Existen también otros rasgos en el comportamiento del hombre en los que el ambiente incide directamente como determinante y lo es la personalidad, pues son rasgos de comportamiento temprano del ser, que, a parte de heredarlos se van modificando y aunando con el ambiente donde este se desenvuelve. Otro es la esquizofrenia que son trastornos o desordenes mentales que se caracterizan por la perdida del sentido o contacto de la relidad y que se presenta por lo general con alucinaciones, algunos estudios afirman que intervienen elementos genéticos, pero factores de tipo ambiental-cultural inciden en esta enfermedad, una nueva patología conocida como el stress es un principio en el que estriba está enfermedad, las grandes emociones, las drogas como la marihuana y los desordenes psiquiátricos de la infancia a la adultez por lo general de índole familiar.
          El ambiente prenatal es de gran importancia, pues en el ser afecta directamente el ambiente donde se desenvuelve la madre durante el embarazo y los patrones de conducta que ella posea, se puede mencionar así, la nutrición, ingestión de drogas, cigarrillo, cafeína, alcohol, drogas prescritas por médicos y otros factores externos que también afectan al feto en gestación como son los rayos X, el clima, golpes y caídas, la edad de la madre, la contaminación y peligros ambientales.
         

sábado, 3 de marzo de 2012

DESARROLLO HUMANO I - APEGO


Por: Daniela Estenssoro y Lúcio Vieira



        Perspectiva innatista. En esta línea se ubican tres corrientes fundamentales: la Etología, el Psicoanálisis y otra tendencia muy influyente, representada por Bowlby (1969) y Ainsworth (1969).

        John Bowlby fue influido por Spitz (1972), quien investigó la Depresión Anaclítica y el Hospitalismo. Respecto de la primera, describió los efectos negativos, como llantos y progresiva pérdida de peso, que la separación de la madre produce en el niño, después de una buena relación con ella durante seis meses, por lo menos. En cuanto al hospitalismo, estudió las consecuencias de la carencia total de afecto en infantes institucionalizados, observando como éstos yacían en la cama totalmente pasivos, inexpresivos, con movimientos extraños. Bowlby (1969), acoge también las ideas de los etólogos y algunas provenientes del psicoanálisis, como el carácter innato del apego.

        Elabora dos formulaciones sobre el apego. En la primera, Bowlby (1958) desarrolla la idea de que la primitiva relación madre - hijo es única y se sostiene en instintos parciales radicados en la naturaleza humana a partir de la evolución. Estos instintos maduran en el transcurso del primer año y se expresan a través de cinco pautas de comportamiento: chupar, aferrarse, seguir, llorar y sonreír.

       Bowlby (1969) revisa sus ideas y elabora una segunda formulación teórica sobre el apego, superando el concepto de instinto. Afirma que el organismo inicia su desarrolla ya provisto de un amplio, pero finito, sistemas de comportamiento estructurantes. El apego responde a un modelo cibernético según el cual, el vínculo madre – hijo es el producto de la actividad de diversos sistemas comportamentales, que resultan en la cercanía a la misma. El ser humano hereda el potencial para desarrollar dichos sistemas, cuya naturaleza y forma difieren según el entorno. En este contexto, define al apego como: un fuerte lazo afectivo a una figura o figuras específicas que emerge completamente durante la segunda mitad del primer año de vida cuando las conductas de apego del infante comienzan a organizarse en un sistema de control que regula la proximidad a la (s) figura (s) preferida(s). (Bowlby 1969, p. 222)

           Bowlby (1969) integra los planteamientos de 1958 en sistemas mucho más elaborados, organizados y activados, que controlan el comportamiento instintivo y buscan mantener al niño cerca de su madre. Resalta la función adaptativa del apego, siendo la protección una de sus ventajas, al mantener al niño seguro, cerca de su madre.

       El apego funciona sobre la base de un modelo representacional interno, por el que, dentro del mundo interior del niño, se estructura un patrón de trabajo de sí mismo y del cuidador, donde el vínculo cobra especial relevancia. De esta forma, el infante va interpretando los patrones de conducta del otro y planea la suya en función de la respuesta que recibe. Una vez formado, este modelo es difícil de modificar, aunque con el desarrollo del niño, en interacción con el ambiente y nuevas experiencias, puede ser acomodado para adecuar su función.

Apego y Reacciones a la Separación

        Los autores han descrito, básicamente, tres reacciones a la separación respecto a las figuras de apego: la angustia de los ocho meses (Spitz, 1972), la ansiedad ante los extraños (Bowlby, 1969) y la ansiedad ante la separación y pérdida (Bowlby, 1975). En la primera, el niño, entre los 6 y 8 meses, distingue entre amigos y extraños. Si un desconocido se le acerca activamente y la madre desaparece, él baja los ojos, grita, llora, se esconde o se tapa la cara porque tiene miedo.

        Esto demuestra que la madre es su objeto libidinal y que ha formado una auténtica relación objetal con ella. La segunda se manifiesta entre los 8 y 11 meses. El miedo a los extraños se evidencia también con la madre presente y sus manifestaciones son iguales a la anterior. El tercer tipo se observa en niños que son abandonados, separados o que pierden a sus figuras de apego. Las reacciones se expresan en tres etapas, a) Protesta (llantos, gritos, inapetencia), b) Ambivalencia o desesperanza (entre 8 días a un mes: llanto desconsolado, angustia, desinterés u hostilidad si la figura de apego reaparece), c) Adaptación o desapego (olvida a la figura de apego, puede formar nuevos vínculos).

       Como se mencionó, el apego va desarrollándose en el tiempo. En las etapas que proponen, tanto Bowlby (1969) como Ainsworth (1969) coinciden en que la preferencia por figuras de la misma especie, hacia las que el niño se orienta y emite señales, es fundamental para la conformación del lazo afectivo. Éste evoluciona desde la indiferenciación de las señales hasta la progresiva discriminación y reconocimiento del objeto con el que se establece la relación especial y la búsqueda de contacto, proximidad y reciprocidad. Es interesante resaltar que a lo largo del ciclo vital el apego no desaparece, sino que se va expresando de diferentes maneras como, por ejemplo, en la disminución de sus manifestaciones.

Críticas

          Se han formulado numerosas críticas a la teoría del apego. Por ejemplo, Burman (1998) asumiendo una postura feminista radical, señala, entre otros cuestionamientos, que el enfoque de Bowlby (1969) culpabiliza a las mujeres, confirma su lugar en el hogar y excluye a los hombres de los roles de crianza. Desde un enfoque transcultural, LeVine (1990) destaca el desconocimiento, por parte de la teoría del apego, de los contextos socioculturales y su efecto en las pautas de crianza.

         Si bien estas críticas no pueden ser ignoradas, también se debe resaltar que la dependencia que caracteriza al neonato lo obliga a establecer relaciones de apego con su(s) cuidador (es) y a éste (os), a su vez, a establecer algún tipo de vínculo con el mismo. Es posible que la forma como el lazo afectivo se va a conformar y las características que tendrá, estarán matizadas por la cultura, pero también por otras variables, como las peculiaridades de la(s) figura (s) de apego, el temperamento del niño, la historia de apego del cuidador (es), el significado del niño para el mismo, la representación de la maternidad y del cuidado infantil, entre otros elementos que le dan un carácter complejo y multidimensional al tema tratado. Es por ello que no pueden asumirse posturas radicales frente al tema, cuyo estudio debe continuar, así como los debates que en torno a él se puedan abrir.

             En cuanto al vínculo entre separación de los padres y apego en la pubertad, se trata de un área aún no suficientemente investigada, pero tiene un carácter novedoso e interesante. Se hace necesario, por ejemplo, estudiarlo en diferentes contextos sociales, especialmente en Venezuela, pues no se encontraron trabajos al respecto, así como en diversas poblaciones, con el fin de dar respuestas a un problema contemporáneo de alta incidencia.


TEORIAS DEL APEGO

          Mary Ainsworth (1969) trabaja en la línea de Bowlby (1969) y concibe al apego comoUn lazo afectivo que una persona o animal forma entre él mismo y otro de su misma especie, un lazo que les impulsa a estar juntos en el tiempo. La característica más sobresaliente es la tendencia a lograr y mantener un cierto grado de proximidad al objeto de apego que le permita tener un contacto físico en ciertas circunstancias o comunicarse a cierta distancia, en otras. (p.50)

              Según esta autora, las conductas de apego son las que favorecen, fundamentalmente, la cercanía con determinada persona, a la que el lactante se siente vinculado, y pueden ser: de expresión (llorar, sonreír, vocalizar); de orientación (ver), movimientos relativos a otra persona (seguimiento) y de contacto físico (treparse, abrazar o aislarse).

              El estudio de Ainsworth (1969) con la situación extraña, está ampliamente reseñado y analizado en la literatura. En él, observó la exploración de niños entre 8 y 12 meses provenientes de casa cuna y familia, alternando episodios en que el niño estaba con la madre, con ésta y con un desconocido, solo, o solamente con el desconocido. A partir de sus observaciones concluyó: a) las figuras de apego dan seguridad para la exploración, b) la presencia de la madre facilita tareas de aprendizaje, c) la interacción con desconocidos es más positiva si está presente la figura de apego, d) sin embargo, la relación con ella se ve afectada por el tipo de relación previa.

              En función de lo anterior, describió tres tipos de lazos de apego: a) Apego seguro (los niños recibían con alegría el regreso de sus madres y volvían al juego. Ellas fueron sensibles a sus señales los primeros tres meses de vida), b) Apego inseguro – evitativo (los niños evadían el retorno de sus madres y se alejaban. Ellas los cargaron con menos afecto y fueron insensibles a sus señales los primeros meses de vida), c) Apego inseguro – ambivalente (los niños buscaban el contacto corporal pero mostraban rabia y conducta resistente. Las madres fueron inconsistentes en su sensibilidad hacia las señales que emitieron sus hijos, los primeros meses de vida).

Conclusiones

             El tema del apego es fascinante y complejo, aunque por momentos aparece poco sistematizado y contradictorio en sus planteamientos. Por sus características, se abre a múltiples posibilidades de debate e investigación dentro de la teoría del desarrollo.

                  En este artículo, resultó interesante indagar acerca de la teoría del apego y abordar la perspectiva de la separación de los padres y su relación con el mismo en los púberes, como una de esas interesantes líneas de investigación, que si bien no cuenta con gran cantidad de trabajos, ofrece la posibilidad de intentar dar respuesta a una situación que afecta directamente al niño, en un período evolutivo altamente vulnerable. Así, pudimos observar que el efecto de la separación de los padres sobre el apego de sus hijos púberes depende de múltiples variables y tiene diversas connotaciones.

              Si bien no puede adoptarse un punto de vista estrictamente determinista, los diversos estudios apuntan, en general, a un mejor ajuste en las diferentes esferas de la personalidad y a un manejo más efectivo de dicha situación en púberes que tuvieron un apego seguro durante los primeros años de vida.